La succión del pulgar (chuparse el dedo) es un hábito natural de los bebés y niños pequeños. Sin embargo, si la succión continúa después de haberle salido los dientes permanentes, se pueden presentar problemas estructurales a largo plazo.

Aunque pueda parecer que no existe una solución para el hábito de tú hijo/a de chuparse el dedo, la Asociación Dental Americana ha redactado una serie de hábitos que deberían tenerse en cuenta con el fin de romper con este acto reflejo. Succionar es un reflejo natural en los niños/as ya que las sensaciones que le transmiten son de paz y tranquilidad. Succionar los pulgares, dedos, biberones u otros objetos puede hacer que el bebé se sienta seguro y feliz, así mismo, les ayuda a aprender acerca de su mundo.

El problema viene dado cuando comienzan a aparecer los dientes permanentes. La succión puede causar problemas en el crecimiento de la boca, alineamiento dental y causar cambios en el paladar. Aunque, por norma general, los niños/as dejan de succionar sus pulgares entre los 2 y 4 años de edad, deberían parar permanentemente al momento que los dientes permanentes anteriores están listos para erupcionar.

Cuando empezar a tratar este problema

El control por parte del dentista es tanto más necesario cuanto que el niño se haya chupado el dedo más allá de los 5 años. En caso de mala posición de los dientes, se pueden proponer tratamientos simples y eficaces desde los 6 años. Incluso si su hijo ha abandonado el pulgar rápidamente, se aconseja realizar una primera consulta antes de los 6 años. No todos los niños que se chupan el pulgar tienen por qué tener problemas con su dentadura. Hay
a menudo un conjunto de factores que coexisten (duración de la succión, tonicidad muscular). Si el niño continúa chupándose el pulgar aun llevando aparato, no duden en pedir opinión sobre la continuidad suspensión del tratamiento.

Consejos para para el hábito de chuparse el dedo:

  • Dígale al niño/a lo bien que lo hace cuando deja el hábito en lugar de regañarle cuando lo hace.
  • Focalícese en corregir la causa de la ansiedad y brinde bienestar al niño/a.
  • Tenga en cuenta que el dentista también puede estimular al niño y explicarle lo que podría suceder con sus dientes si ellos no detienen el hábito.
  • Para niños más mayores deberíamos diseñar una estrategia, contando con su opinión para abandonar este hábito.
  • Si su hijo/a no deja el hábito, podría optar por vendar el pulgar o colocar una media en la mano durante la noche.
  • Su dentista o pediatra pueden prescribir una medicación amarga para colocar en el pulgar o el uso de un aparato bucal.

Queremos dejar claro en todo momento, que la finalidad de esta entrada es la de divulgar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Para un acceso a un diagnóstico profesional, no dude en ponerse en contacto con nosotros.

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