El estrés puede afectar a la salud dental. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el estrés se define como “un conjunto de reacciones fisiológicas que preparan al organismo para la acción”. A pesar de ser una afirmación positiva cuando actúa como estímulo de alerta y atención, también puede ser negativa cuando aparece de manera recurrente e incontrolable, llegando incluso a producir cambios en el funcionamiento normal del cuerpo.

Cuando nuestro cerebro recibe una acción que considera como amenaza, se activan las glándulas suprarrenales que liberan diferentes hormonas, como la adrenalina y el cortisol, que van directas al torrente sanguíneo y generan varias reacciones en el cuerpo, entre ellas: la respiración se acelera, aumentan las pulsaciones y se tensionan nuestros músculos. Y estas consecuencias físicas y emocionales también pueden afectar a la salud dental.

CONSECUENCIAS DEL ESTRÉS EN LA SALUD DENTAL

Nuestra sociedades modernas viven con una mayor carga, progresiva y silenciosa, de estrés y ansiedad que afectan a la salud de las personas, y también a su salud bucal. Con los estilos de vida actuales el cuerpo está sometido a un estrés en ocasiones difícil de detectar y controlar. De manera imperceptible e inconsciente surgen problemas derivados, como por ejemplo, el abandono de los hábitos saludables, ya que se restablecen las prioridades vitales.

Por un lado, los hábitos alimenticios tienden a empeorar, ya que se suele comer mal y rápido, como bocadillos o comida preparada. También es habitual el consumo de  bebidas carbonatadas, energéticas o estimulantes, que contienen muchísimo azúcar, y, por tanto, ayuda a la aparición de caries dentales. Por otro lado, se suele fumar más frecuentemente para descargar tensiones y buscar una tranquilidad engañosa. Y por último, aumenta la falta de atención en la higiene bucal.

POSIBLES AFECCIONES DERIVADAS DEL ESTRÉS

  • Gingivitis: con una higiene bucal deficiente se inflaman las encías provocando gingivitis.
  • Periodontitis: el estrés es uno de los factores de riesgos de las enfermedades de encías y dientes.
  • Bruxismo: este hábito, directamente relacionado con el estrés, conlleva el desgaste del esmalte de nuestros dientes, pudiendo causar sensibilidad, se fisuren e incluso se lleguen a fracturar los dientes.
  • Aftas y herpes: las aftas (úlceras en la cavidad oral) son de aparición frecuente produciendo un descenso de las defensas. Los altos niveles de estrés ayudan a su aparición.
  • Sequedad bucal y caries: el estrés reduce la producción de saliva con el estrés se reduce, la boca se deshidrata y aumenta el riesgo de aparición de xerostomía.
  • Desciende el flujo de saliva y aumenta el riesgo de aparición de caries.

PREVENCIÓN DE AFECCIONES DERIVADAS DEL ESTRÉS

Para enviar problemas derivados del estrés en nuestros dientes es conveniente tomar consciencia de los errores que cometemos y tratar reconducir las diferentes situaciones. No abandonar jamás los hábitos de limpieza es el principal pilar una salud dental óptima y para prevenir posibles afecciones. De esta forma, recomendamos algunas acciones con las que fortalecer este hábito y prevenir los efectos del estrés en nuestra boca:

  • Acudir al profesional periódicamente.
  • Realizar ejercicios para liberar tensiones y fortalecer el organismo.
  • No abandonar la alimentación saludable.
  • Detectar los malos hábitos y no rendirse ante ellos. (Morderse las uñas, fumar).

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