E La esterilización es un proceso clave en la odontología. En esta fase no se pueden producir fallos, ya que la contaminación de los instrumentos pueden provocar infecciones. Es por ello que hemos establecido una serie de medidas para la prevención y control de infecciones, las cuales tienen como objetivo disminuir los riesgos de transmisión cruzada que existen en las clínicas dentales convencionales.
Contamos con los protocolos de desinfección y esterilización en nuestra clínica.
Entre paciente y paciente, entran en juego los instrumentos y diferentes materiales que utilizamos para realizar los tratamientos dentales. El material fungible es aquel que solo tiene un único uso. Aquel que utilizamos en un único paciente y luego es desechado. Estos son los guantes de látex, los baberos, las gasas y algodones, los aspiradores, vasos, etc. El resto de materiales no fungibles y el instrumental dental debe pasar por un proceso de desinfección y esterilización, antes de su uso en otro paciente. Dependiendo del uso que le damos a dichos instrumentos, se procederá a asegurar un nivel de descontaminación proporcional al grado de contacto que haya tenido con el paciente. Así pues, los instrumentos dentales se clasifican de la siguiente manera:
Tras su uso en el paciente, procedemos a sumergir el instrumental implicado en una cuba con solución desinfectante durante 20 minutos. La solución más empleada en los gabinetes dentales, es el Glutaraldehído al 2%, aunque también se puede usar hipoclorito de sodio diluido (lejía diluida).
Tras esa primera desinfección, el instrumental será debidamente repasado nuestro auxiliar dental, la cual tras protegerse las manos con guantes domésticos de goma y mediante un cepillo, agua y jabón removerá posibles restos orgánicos que pudieran quedar adheridos al instrumento. Posteriormente, procede a colocar el instrumental en una rejilla adaptada a la cuba de ultrasonidos donde se someterá al instrumental a un ciclo de desinfección mecánica.
Tras esta desinfección se procederá a secar y almacenar el instrumental que no requiera de esterilización. Por otro lado, el material que sí va a ser esterilizado, se secará y se introducirá en bolsas de esterilización.
El instrumental embolsado, es introducido en el autoclave.
Este aparato somete al instrumental a ciclos de calor y presión dejándolo estéril hasta su próximo uso.
Si el autoclave funciona perfectamente, ningún microorganismo resistirá a temperaturas de hasta 134ºC con alta presión.
Y podremos preguntarnos, ¿cómo sabemos que el autoclave funciona bien y no está dejando bacterias en los instrumentos?
Pues bien, para saber si nuestro autoclave funciona correctamente, tenemos que monotorizar su funcionamiento mediante varias técnicas.
La técnica principal que nos indica si han quedado bacterias o no, es la monotorización biológica en la que además del instrumental, se introduce un tubo con esporas de unos hongos altamente resistentes (Bacillus stearothermophilus y Bacillus subtilis).
Estos hongos son tan resistentes, que se sabe que si ellos no sobreviven al ciclo de autoclave, todos los demás microorganismos tampoco lo harán. Posteriormente, ese tubo se introduce en una incubadora donde se alcanzará una temperatura óptima para el crecimiento del hongo.
Si el autoclave funciona correctamente, es de esperar que las esporas hayan sido eliminadas tras el paso por el autoclave, y por lo tanto, los hongos no podrán crecer en la incubadora.
Tras su uso en el paciente, el instrumental se transporta desde el gabinete dental hasta el area de esterilización en bandejas protegidas. Aunque el instrumental no toca las superficies del gabinete, entre paciente y paciente, se procede a una desinfección de todas las superficies.
Estas son el sillón dental, la lámpara del sillón, la encimera, mangueras de aspiración y sistemas de evacuación, asas de los cajones, equipo de radiología y demás areas de trabajo implicadas.
La escupidera, aunque no entra en contacto directo con el paciente, sufre una desinfección más avanzada entre paciente y paciente por ser una superficie crítica al entrar en contacto con líquidos contaminados. Se somete a una desinfección mediante hipoclorito de sodio al 5,25% diluido en agua a partes iguales.
Al final de cada jornada, el gabinete dental se somete a una desinfección más completa en la que todas las superficies son aclaradas con la misma solución de hipoclorito de sodio diluido (lejía diluida).
Además, los aspiradores o sistemas de evacuación se dejan aspirando una solución desinfectante-detergente específica.
Por último cabe mencionar, la importancia del almacenamiento del instrumental embolsado, pues dicho embolsado tiene una caducidad. Dicha caducidad, aunque no se ha establecido científicamente y ha generado polémica, se conoce que en gran medida dependerá del tiempo que entre en contacto con el ambiente exterior.
El instrumental embolsado es introducido en los cajones de una manera específica y organizada.
Debemos de diferenciar entre aquel instrumental que tiene un uso regular en cada consulta, y aquel que se utiliza de vez en cuando.
El instrumental que tenga un uso regular es organizado en los mismos cajones, que son abiertos y cerrados varias veces a lo largo una jornada laboral.
Aquel instrumental de uso inusual se introduce en cajones que no se abren regularmente.
De esta manera se consigue mantener el instrumento embolsado y estéril durante más tiempo. Aún así, realizamos un repaso de los cajones y el instrumental embolsado periódicamente.
Cada clínica de manera interna, es la que debe de establecer sus propios controles y protocolos de calidad referente al almacenamiento del instrumental.
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